

CAMINANDO SOBRE EL AGUA
(Walk on water)
Dirección: Eytan Fox.
País: Israel.
Año: 2004.
Duración: 105 min.
Género: Drama.
Interpretación: Lior Ashkenazi (Eyal), Knut Berger (Axel Himmelman), Caroline Peters (Pia Himmelman), Gideon Shemer (Menachem), Carola Regnier (Madre de Axel), Hanns Zischler (Padre de Axel), Ernest Lenart (Alfred Himmelman), Eyal Rozales (Jello), Yusef 'Joe' Sweid (Rafik), Imad Jabarin (Tío de Rafik).
Guión: Gal Uchovsky.
Producción: Amir Harel, Gal Uchovsky y Eytan Fox.
Música: Ivri Lider.
Fotografía: Tobias Hochstein.
Montaje: Yosef Grunfeld.
Dirección artística: Avi Fahima y Christoph Merg.
Vestuario: Rona Doron y Peter Pohl
Un signo indiscutible de la madurez alcanzada por el cine israelí actual es su continua revisión crítica de temas antes inabordables, evocados apenas de soslayo, cuando no totalmente ignorados. Uno de ellos, la diversidad sexual (Yossi y Jagger); otro, el cuestionamiento de la ortodoxia religiosa (Kadosh, Temblando ante Dios); uno más, la memoria colectiva a través de una visión plural y desprejuiciada (Kedma). La nueva cinta del realizador Eytan Fox, Caminando sobre el agua (Walk on water) combina precisamente una historia intimista –la amistad entre Eyal, un agente secreto israelí, y el joven homosexual alemán, Axel, cuyo pasado familiar debe investigar–, y el fresco de una nación moderna, plural, de laicismo y tolerancia crecientes, que enfrenta viejos dilemas morales con posturas muy novedosas. El popular actor israelí Lior Ashkenazi encarna al perplejo Eyal, un violento agente secreto que luego del suicidio de su esposa comienza a descubrir la ternura y la intensidad afectiva, justo en medio de una dura misión que debiera cancelar toda expresión de los sentimientos. El personaje es tan ingenuo como las mismas resoluciones que propone la historia narrada, y sin embargo no hay en el film una nota falsa en el diseño de personajes y en la sutileza con que se exponen la ambigüedad erótica y el deseo de plenitud sentimental que exhiben los personajes centrales, Eyal con su candor y nerviosismo; Axel con el desparpajo de una marginalidad sexual bien asumida. A la intransigencia brutal del primero (deseoso de aplicar la Ley de Talión a los palestinos que considera animales), responde el espíritu de tolerancia del segundo que sabrá aplicar la justicia en el momento oportuno, con un vigor inesperado. Caminando sobre el agua, parábola del Mar Muerto como punto de encuentro de personalidades antagónicas encaminadas a una identificación liberadora, es una cinta inteligente y sorprendente, cuya capacidad de entretenimiento no requiere de fórmula comercial alguna para cautivar a sus espectadores.
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